Fructuosos

¿Quiénes pertenecen a Fructuosos?

La congregación de San Fructuosos está compuesta por matrimonios y adultos.

¿Qué actividades realizamos?

Reunión de equipo (una vez al mes)

Retiro mensual

Apostolados

¿Quién es nuestro patrón, San Fructuoso del Bierzo?

San Fructuoso del Bierzo fue un monje y obispo godo del siglo VII, venerado como santo.

¿Cuándo es su fiesta?

21 de enero

Algunos datos sobre su vida…

Nació: finales del siglo VI, principio del VII, El Bierzo, España o Toledo, España.

Falleció: 16 de abril del año 665, Braga, Portugal.

Fructuoso quedó huérfano durante la adolescencia y, renunciando a los atractivos de la vida cortesana, optó por retirarse como ermitaño. Antes de iniciar su vida ascética, se formó en Palencia junto al obispo Conancio, de quien aprendió Escritura y música. Posteriormente entregó sus bienes a los pobres, liberó a sus siervos y se instaló en el valle de Compludo (El Bierzo), donde llevó una vida de penitencia y austeridad siguiendo el modelo de los eremitas orientales.

Su fama atrajo a numerosos discípulos, convirtiendo la región en un importante foco de vida ascética. ara acoger a los seguidores, Fructuoso fundó el monasterio de Compludo y redactó su primera regla monástica. Aunque en varias ocasiones intentó regresar a la soledad, sus discípulos lo siguieron, lo que lo llevó a establecer nuevos monasterios, como Rupianense y San Félix de Visonia. Más tarde salió de El Bierzo y extendió su labor fundacional por toda la Península, desde Gallaecia hasta la Bética, creando alrededor de veinte monasterios.

Tras esta etapa, quiso peregrinar a Jerusalén, pero el rey Recesvinto lo retuvo y finalmente lo nombró abad-obispo de Dumio, lo que le obligó a participar en el X Concilio de Toledo, donde tuvo un papel destacado. En esta asamblea fue elegido arzobispo de Braga. Aunque se conserva poca información sobre su labor episcopal, se sabe que promovió la construcción de la iglesia de San Fructuoso de Montelius, donde fue enterrado.

Su regla monástica se caracterizaba por la severidad ascética, la centralidad de la oración, el trabajo constante y la estricta obediencia al abad. Muchos relatos atribuidos a San Valerio recogen milagros sencillos relacionados con la naturaleza y con la protección de los códices que Fructuoso llevaba en sus viajes.

Tras su muerte, sus reliquias fueron trasladadas secretamente a Santiago de Compostela en 1102. Considerado padre del monacato hispánico, sus reglas —la Regula monachorum y la Regula monastica communis— se difundieron ampliamente, integrando influencias orientales, europeas e isidorianas en una formulación original que marcó la tradición monástica peninsular.

Virtudes que destacan de San Fructuoso

Humildad, modestia, austeridad, reciedumbre-dulzura, [por la disciplina que había que aplicar a los que llegaban a los monasterios], paciencia, misericordia y sobriedad.

Gran confianza en Dios (cuando se mojan los serones en el río Tajo de camino a Mérida o cuando va por el río Guadalquivir de camino a Sevilla para visitar las reliquias de algunos santos).