Evangelio del Día

Evangelio


Pedro, volviéndose, vio que lo seguía el discípulo al que Jesús amaba, el mismo que durante la Cena se había reclinado sobre Jesús y le había preguntado: "Señor, ¿quién es el que te va a entregar?".
Cuando Pedro lo vio, preguntó a Jesús: "Señor, ¿y qué será de este?".
Jesús le respondió: "Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa? Tú sígueme".
Entonces se divulgó entre los hermanos el rumor de que aquel discípulo no moriría, pero Jesús no había dicho a Pedro: "El no morirá", sino: "Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa?".
Este mismo discípulo es el que da testimonio de estas cosas y el que las ha escrito, y sabemos que su testimonio es verdadero.
Jesús hizo también muchas otras cosas. Si se las relata detalladamente, pienso que no bastaría todo el mundo para contener los libros que se escribirían.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Para recibir cada mañana el Evangelio por correo electrónico, registrarse: evangeliodeldia.org

Primera Lectura


Cuando llegamos a Roma, recibió autorización para alojarse en una casa particular con un soldado que lo custodiara.
Tres días después convocó a los judíos principales, y cuando se reunieron les dijo: "Hermanos, sin haber hecho nada contra el pueblo ni contra las costumbres de nuestros padres, fui arrestado en Jerusalén y puesto en manos de los romanos.
Después de interrogarme, quisieron dejarme en libertad, porque no encontraban en mí nada que mereciera la muerte;
pero ante la oposición de los judíos, me vi obligado a apelar al Emperador, sin querer por esto acusar en nada a mi pueblo.
Por eso he querido verlos y hablarles, ya que a causa de la esperanza de Israel llevo estas cadenas".
Pablo vivió dos años enteros por sus propios medios, recibiendo a todos los que querían verlo,
proclamando el Reino de Dios, y enseñando con toda libertad y sin encontrar ningún obstáculo, lo concerniente al Señor Jesucristo.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Para recibir cada mañana el Evangelio por correo electrónico, registrarse: evangeliodeldia.org

Salmo


El Señor está en su santo Templo,
el Señor tiene su trono en el cielo.
Sus ojos observan el mundo,
sus pupilas examinan a los hombres.

El Señor examina al justo y al culpable,
y odia al que ama la violencia.
Porque el Señor es justo y ama la justicia,
y los que son rectos verán su rostro.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Para recibir cada mañana el Evangelio por correo electrónico, registrarse: evangeliodeldia.org

Comentario


Si hay una característica que sobresale en los escritos de san Juan, es el amor… Ciertamente que Juan no es el único autor de los orígenes cristianos que habla del amor. Siendo el amor, constitutivo y esencial al cristianismo, todos los autores del Nuevo Testamento, hablan de él, si bien que con acentos diversos. Si nos tomamos un tiempo para reflexionar sobre este tema en san Juan, es porque él nos trazó, con insistencia y de manera incisiva, las líneas principales. Nos remitimos, pues, a sus palabras.

Una cosa es cierta: san Juan no ha hecho un tratado abstracto, filosófico o incluso teológico, sobre qué es el amor. No, Juan no es un teórico. En efecto, el verdadero amor, por su misma naturaleza, no es nunca puramente especulativo, sino que está en referencia directa, concreta y verificable, a unas personas reales. Pues bien, Juan, en tanto que apóstol y amigo de Jesús, nos hace ver cuales son los componentes, o mejor, las fases del amor cristiano.

El primer componente concierne a la fuente misma del amor, que el apóstol Juan sitúa en Dios, llegando a afirmar que “Dios es amor” (1Jn 4,16). Juan es el único autor del Nuevo Testamento que nos da una especie de definición de Dios. Dice, por ejemplo, que “Dios es Espíritu” (Jn 4,24), o que “Dios es luz” (1Jn 1,15). Aquí, por una intuición fulgurante, proclama que “Dios es amor”. Remarquémoslo bien: no ha afirmado simplemente que “Dios ama” y, menos aún, que “el amor es Dios”. En otras palabras, Juan no se limita a describir el actuar divino, sino que remonta hasta sus raíces. Además, no quiere atribuir una cualidad divina a un amor genérico y, tal vez, impersonal. No se remonta hasta el amor de Dios, sino que se vuelve directamente hacia Dios para definir su naturaleza a través de la dimensión infinita del amor. Por aquí, Juan quiere decir que  el constitutivo esencial de Dios es el amor, y que, por consiguiente, toda la actividad de Dios nace del amor y está marcada por el amor. Todo lo que Dios hace, lo hace por amor y con amor, incluso si nosotros no podamos comprender inmediatamente que es amor, verdadero amor.


    evangeliodeldia.org

Evangelio


Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: "¡La paz esté con ustedes!".
Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor.
Jesús les dijo de nuevo: "¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes".
Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: "Reciban el Espíritu Santo.
Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Para recibir cada mañana el Evangelio por correo electrónico, registrarse: evangeliodeldia.org

Primera Lectura


Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar.
De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban.
Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos.
Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse.
Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo.
Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua.
Con gran admiración y estupor decían: "¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos?
¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua?
Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor,
en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma,
judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Para recibir cada mañana el Evangelio por correo electrónico, registrarse: evangeliodeldia.org

Salmo


¡Bendice al Señor, alma mía:
¡Señor, Dios mío, qué grande eres!
¡Qué variadas son tus obras, Señor!
la tierra está llena de tus criaturas!

Si les quitas el aliento,
expiran y vuelven al polvo.
Si envías tu aliento, son creados,
y renuevas la superficie de la tierra.

¡Gloria al Señor para siempre,
alégrese el Señor por sus obras!
que mi canto le sea agradable,
y yo me alegraré en el Señor.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Para recibir cada mañana el Evangelio por correo electrónico, registrarse: evangeliodeldia.org

Comentario


El Espíritu descendió sobre los apóstoles para revestirlos de su poder y bautizarlos. Dice el Señor: «Ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo dentro de pocos días» (Hech 1,5). No es que la gracia sea parcial, ya que es una fuerza íntegra y de poder absoluto. Así como el que es bautizado por inmersión queda rodeado de agua por todas partes, así los apóstoles, bautizados en el Espíritu se encontraron totalmente inmersos en él. Además, el agua se derrama de modo externo al cuerpo, pero el Espíritu penetra y bautiza al alma escondida en lo íntimo, sin que nada se excluya.

¿De qué te asombras? Toma un ejemplo de la materia (…). El fuego, al penetrar en el interior del hierro, todo lo convierte en fuego y hace que hierva el metal frío, comenzando así a brillar lo que era negro y oscuro. Si el fuego, una realidad material, al introducirse en el interior del hierro, actúa ahí sin encontrar obstáculos, ¿por qué te asombra que el Espíritu Santo penetre en el interior del alma? (…) Y «llenó toda la casa en la que se encontraban» (Hech 2,2). Aquella casa se convirtió en el receptáculo de una onda mística. Los discípulos estaban sentados en el interior y se llenó toda la casa. Fueron bautizados, «sumergidos» totalmente según la promesa (cf. Hech 1,5). Se revistieron en el alma y en el cuerpo de una vestidura divina salvífica.

«Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo» (Hech 2,3). (…) Recibieron un fuego que no abrasaba, sino que era salvífico y destruyendo las espinas de los pecados, devolvió al alma su brillo y su esplendor. Él pronto habrá de venir sobre ustedes. Mientras suprime sus pecados, que son como espinas, hará resplandecer sus almas y les hará el don de la gracia, como entonces a los apóstoles. Se posó sobre ellos bajo la forma de lenguas de fuego, ciñendo sus cabezas con diademas espirituales en forma de lenguas de fuego. Antes, una espada de fuego impedía la entrada al paraíso (Gen 3,24). Ahora, una lengua de fuego de salvación devolvió la gracia.


    evangeliodeldia.org