Berchmans

¿Quiénes pertenecen a Berchmans?

La congregación de San Juan Berchmans está compuesta por jóvenes estudiantes universitarios.

¿Qué actividades realizamos?

Reunión de equipo (una vez al mes)

Retiro mensual

Formación integral

Apostolados

¿Quién es nuestro patrón, San Juan Berchmans?

Un joven santo de 22 años. Es un modelo para los estudiantes con un futuro mejor y tratan de cumplir con responsabilidad en la vida. Es el Patrono de la juventud de Bélgica y de los jóvenes de la Compañía de Jesús.

¿Cuándo es su fiesta?

26 de noviembre

Algunos datos sobre su vida…

Nació: 13 de marzo de 1599, Diest, Bélgica.

Falleció: 13 de agosto de 1621, Roma, Italia.

Juan es el hijo primogénito. Tiene 4 hermanos. Su padre, Juan Berchmans, es artesano, zapatero y curtidor de cueros. Su madre, Isabel Van den Hove, la hija del burgomaestre Adrián.

A los siete años Juan va a la escuela para aprender a leer y escribir. Como la escuela está cerca de la iglesia de San Sulpicio, Juan la visita y se hace amigo del sacristán y los canónigos. Aprende a ayudar en la misa y es acólito en las liturgias.

Cuando Juan cumple 10 años, su madre queda paralítica. Desde entonces Juan empieza a colaborar en todo, desde el cuidado de la madre hasta el de sus cuatro hermanos pequeños. Lo hace con devoción, alegría y gozo.

Al terminar los estudios primarios, Juan pasa al Colegio para estudiar latín y humanidades. Su padre consigue que el canónigo Pedro Van Emmerick, párroco de Santa María, lo reciba en su casa y sea su tutor. Juan estudia 3 años en la casa del canónigo.

Poco después, la situación económica familiar se vuelve más difícil. La salud de la madre empeora. Un día su padre le dice “Hijo, no puedo pagarte los estudios. Ya tienes 14 años y podrás ayudarme en el trabajo. A tu edad yo podía ganarme la vida”. Juan sentado a la cabecera de su madre, se estremece y con suavidad y lágrimas contesta “Papá, puedo vivir a pan y agua, déjame estudiar. Quiero ser sacerdote”. El padre se conmueve y no encuentra otro camino que aceptar. Decide buscar medios extraordinarios. Es duro humillarse y pedir, pero por su hijo Juan está dispuesto a todo.

Gracias a la ayuda de sus tías, Juan consigue que el canónigo Juan Froymont, chatre de la catedral de Malinas, le acepte como criado y a cambio le facilita estudiar en el seminario.

A los A los 17 años, ingresó en el colegio de la Compañía de Jesús queriendo ser misionero e ir a China.

El 25 de septiembre de 1618, hace los votos de pobreza, castidad y obediencia. Un mes más tarde le comunican que debe ir al Colegio Romano ya que el general de los jesuitas necesita dos estudiantes, uno de filosofía y otro de teología. El 24 de octubre de 1618 parten hacia Roma a pie.

La vida espiritual de Juan crece. Siente un amor especial por la Eucaristía. La devoción a la Virgen María es el fundamento de su vida. La elige como protectora, de su santidad, salud y estudios. “No descansaré hasta haber conseguido un amor tierno hacia mi Madre”.

En 1620 escribe el voto de defender la doctrina de la Inmaculada Concepción “Yo, Juan Berchmans, hijo indigno de la Compañía, prometo a Vos y a vuestro Hijo, a quien creo presente en este Sacramento de la Eucaristía, defender y propagar siempre vuestra Inmaculada Concepción (si la Iglesia no determina otra cosa). En virtud de lo cual firmo con mi sangre y con el nombre de Jesús, sello dela Compañía.

Juan es pobre, obediente y casto. Esto lo afirman todos sus compañeros y también los superiores. La vida comunitaria es el marco donde él se desarrollo. Juan no tiene dificultades de vivir con otros, obedecer normas y costumbres. Es un religioso fácil, obediente y siempre disponible. No hace cosas extraordinarias. No pretende sobresalir. Hace bien lo que le corresponde hacer. Para muchos es un modelo. Él sonríe y quiere pasar inadvertido.

Siempre estuvo atento a ejercitar la caridad con todos, como la Virgen.

“La virtud más eminente es hacer, sencillamente, lo que se debe de hacer”.

“Haré cada cosa como si fuera la última de mi vida.”

“Seré fiel en las cosas pequeñas”.

Fue un buen estudiante, responsable y ofreciendo todo el esfuerzo.

En diciembre de 1620 su salud se ve debilitada con fiebres, posible malaria o infección intestinal. Poco a poco se va debilitando. Al final, el médico descubre una inflamación pulmonar irrecuperable.

En Juan Berchmans vemos al que se deja llevar por la voluntad de Dios.